Blanco+bordado inglés=éxito primaveral

¡Hola! Durante siglos –y no estamos exagerando–, el bordado inglés ha jugado un papel muy importante en la moda femenina; desde blusas, pasando por faldas y vestidos, sin olvidar los cuellos, esta técnica es sinónimo de elegancia y feminidad. Aunque siempre ha estado presente en nuestro día a día, marcas como ZARA o Uterqüe han retomado el bordado inglés para colocarlo como la principal tendencia del verano. Pero, muy importante, debe ser blanco.

Pero empecemos por lo básico, ¿cuál es el bordado inglés?

Uno podría decir que es el encaje, pero no. No es lo mismo el guipur a un encaje Richelieu, el cual se popularizó gracias a un cardenal. El bordado inglés, cuya designación francesa es broderie anglaise, se volvió un favorito en el 2019, gracias a las pasarelas de Alberta Ferretti o Zimmermann, quienes retomaron la elegancia y lo delicado de la era victoriana y aplicaron esta técnica en camisas y vestidos con volantes que resaltaban ese toque femenino de dicha época.

Dicho lo anterior, el bordado inglés es muy fácil de identificar gracias a su aspecto perforado, por el que se bordan por fuera los remates de ese dibujo. Normalmente se trata de motivos relacionados con la naturaleza, con flores, hojas y delicados motivos geométricos. Si bien su origen fue en el siglo XVI, su mayor uso remonta al siglo XIX, cuando se utilizaba para la ropa de noche y ropa interior.

Su principal materia es el algodón sobre la que se trabaja el bordado. En el museo MET, de Nueva York, se puede apreciar en todo su esplendor cómo y en qué usaban el bordado inglés. De hecho, era tan elegante y femenina esta práctica, que los bonetes sobre la cabeza de las mujeres también incorporaban el bordado, así como en paños que usaban en el cabello. En 1966, Mary Quant reinterpretó el bordado inglés en un vestido blanco de calicó (también algodón) con un gorro a juego. Este conjunto se puede apreciar en el museo Victorian&Albert, en el Reino Unido.

La actriz Jean Holland posó con unos guantes de este bordado para la edición Picture Post en 1952. Y no podemos olvidar a Brigitte Bardot que le dio el “sí, acepto” a Jacques Charrier en un vestido de cuadros ghingham. Como su nombre lo marca, el bordado se asocia a Inglaterra, sin embargo, en Madeira, Portugal, también lo realizan demanera artesanal desde hace más de 150 años.  Estas pequeñas perforaciones y rematados en los bordes se exportaron ampliamente hacia Inglaterra durante el reinado de la monarca Victoria.

Como puedes ver, este bordado no irá a ninguna parte. Lo que sí te podemos decir y adelantar es que este año, lo verás en todas partes y en todas las tiendas. Úsalo, enamórate y llévalo con jeans, pantalones tipo cargo, una falda o un vestido. ¡Ah! Pero no olvides que debe ser blanco.

XOXO

BAR

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